Declaración Doctrinal y Misión

Misión, Visión, Valores

Declaración de la misión de CBS
El Colegio de Estudios Bíblicos existe para glorificar a Dios al educar y equipar a líderes cristianos multiétnicos para impactar al mundo para Cristo.

Declaración de la visión de CBS
Desarrollar y discipular líderes cristianos multiétnicos que transformen comunidades desatendidas a través de una educación bíblica que cambie vidas.

Valores de CBS

En Cristo

AMAMOS.
Mostramos respeto, amabilidad y compasión los unos por los otros.

SOBRESALIMOS.
En todo lo que hacemos, damos lo mejor de nosotros e inspiramos avances brillantes.

CRECEMOS.
Como comunidad de aprendices, perseguimos sin descanso el siguiente horizonte.

SERVIMOS.
Con corazones humildes, usamos los talentos que Dios nos ha dado para lograr Sus propósitos.

SOMOS MÁS FUERTES JUNTOS.  

Declaración Doctrinal

La posición doctrinal del Colegio de Estudios Bíblicos es históricamente la del Cristianismo conservador. CBS descansa firmemente sobre la integridad e inerrancia de las Sagradas Escrituras y por lo tanto, acepta completamente las doctrinas básicas de la histórica fe Cristiana Protestante. CBS también apoya el movimiento no-carismático, dispensacional, premilenial. Tradicionalmente, los graduados de CBS se posicionan por estas grandes verdades, y es el deseo del Colegio continuar para proveer personal para el servicio en esta línea. Esta Declaración Doctrinal la cual cada miembro de la junta directiva, de la administración, del personal y de la facultad debe firmar, también incluye:

Cada palabra en los escritos originales de las Sagradas Escrituras es inspirada por Dios y sin error (2 Tim. 3:16; 2 Pe. 1:12; 1 Co. 2:13).

Dios existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y los tres son un solo Dios ( Gn.1:1; Jn. 10:30; 4:24; Dt. 6:4; Mt. 28:19; 2 Co. 13:14).

El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, pero en Adán toda la humanidad cayó en pecado y como resultado todos los seres humanos son pecadores e irremediablemente pecaminosos, separados de la gracia de Dios (Gn. 1:27; 9:6; Ro. 3:23; 5:12; Ef. 2:1).

El Eterno Hijo de Dios se encarnó en la persona del Señor Jesucristo, quien es verdadero Dios y verdadero hombre, nacido de la virgen María (Jn. 1:1, 14, 18; Mt. 1:21-23; Heb. 1:6, 8; 1 Jn. 5:20; 1Tim. 2:5).

La salvación se recibe solamente por la fe en Jesucristo, quien murió en sacrificio sustitutivo por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos (Hch. 4:12; 13:38,39; 1 Co. 15:1-4; Ro. 4: 4,5; 5:1).

A cada creyente verdadero espiritualmente le es prometida la santificación posicional y definitiva con la posibilidad de desarrollo progresivo en vida (santificación progresiva) (Heb. 10:10, 14; Jn. 17:17; Ef. 5:26,27; 1Ts. 4:3,4; 1 Jn. 3:2)..

Todos los que son nacidos del Espíritu por medio de la fe en Cristo, tienen la seguridad de la salvación y están eternamente seguros en Cristo (Ro. 5:1; Jn. 3:5,6; 1 Jn. 5:13; Jn. 10:28,29; 17:12; 2 Tim. 1:12).

El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Divinidad y es quien regenera, habita, bautiza y sella a todos los verdaderos creyentes en Cristo y llena a aquellos que se someten a Dios (Mt. 2:19; Jn. 1:13; 3:3-6; Tit. 3:5; 1 Co. 2:12; 6:19; Ro. 8:9; 1Co. 12:13; Ef. 4:30).

La Iglesia, que incluye a todos los verdaderos creyentes, es el cuerpo y novia de Cristo, formada por el bautismo del Espíritu Santo (Ef. 1: 22,23; 5:24,25,30; 1 Co. 12: 12,13,27).

Los cristianos están llamados a una vida de santidad, servicio y testimonio en el poder del Espíritu Santo. Dicho poder incluye la propagación del mensaje del evangelio a todo el mundo. Hay una recompensa prometida en los cielos por fidelidad en este servicio (1Pe. 1:15,16; Jn. 12:25,26; Hch. 1:8; 1Co. 3:12-15).

Las ordenanzas escriturales del Bautismo y la Santa Cena son para todos los verdaderos creyentes en Cristo (Mt. 28:19,20; Mr. 16: 15,16; Hch. 8:12, 36-38; 9:18; 10:47; 1 Co. 1:16; 11:23,26).

Los ángeles fueron originalmente creados santos, pero ahora existen como santos y caídos, incluyendo a Satanás (Col. 1:16; Neh. 9:6; Sal. 143: 2-5; Jud. 6; Mt. 25:41; Ap. 12:19; Ef. 6:11,12).

Dios ha revelado diferentes dispensaciones o administraciones con sus correspondientes reglas de vida, de las cuales, la presente dispensación es la era de la Gracia (Ef. 3: 2-6, 9-11; Col. 1:25-27; Ro. 6:14; Heb. 7:18,19).

El inminente retorno del Señor, el cual es la bienaventurada esperanza de la iglesia, se efectuará en el siguiente orden por: la Tribulación, el establecimiento del reino de Cristo en la tierra por mil años; el estado eterno de castigo para los no salvos y el estado eterno de bendición para los salvos (Tit. 2:13; 1 Ts. 1:10; 4:13-18; 5:4-10; Ap. 3:10; Mt. 24:21, 29,30; 25:31; Ap. 20:1-6, 11-15; Mt. 25:46).