CBSHouston

Declaración Doctrinal

La posición doctrinal de CBS es históricamente la del Cristianismo conservador. CBS descansa firmemente sobre la integridad e inerrancia de las Sagradas Escrituras y por lo tanto, acepta completamente las doctrinas básicas de la histórica fe Cristiana Protestante. CBS también apoya el movimiento no-carismático, dispensacional, premilenial. Tradicionalmente, los graduados de CBS se posicionan por estas grandes verdades, y es el deseo del Colegio continuar para proveer personal para el servicio en esta línea.

Esta Declaración Doctrinal la cual cada miembro de la junta directiva, de la administración, del personal y de la facultad debe firmar, también incluye:

Cada palabra en los escritos originales de las Sagradas Escrituras es inspirada por Dios y sin error (2 Tim. 3:16; 2 Pe. 1:12; 1 Co. 2:13).

Dios existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y los tres son un solo Dios ( Gn.1:1; Jn. 10:30; 4:24; Dt. 6:4; Mt. 28:19; 2 Co. 13:14).

El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, pero en Adán toda la humanidad cayó en pecado y como resultado todos los seres humanos son pecadores e irremediablemente pecaminosos, separados de la gracia de Dios (Gn. 1:27; 9:6; Ro. 3:23; 5:12; Ef. 2:1).

El eterno Hijo de Dios se encarnó en la persona del Señor Jesucristo, quien es verdadero Dios y verdadero hombre, nacido de la virgen María (Jn. 1:1, 14, 18; Mt. 1:21-23; Heb. 1:6, 8; 1 Jn. 5:20; 1Tim. 2:5).

La salvación se recibe solamente por la fe en Jesucristo, quien murió en sacrificio sustitutivo por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos (Hch. 4:12; 13:38,39; 1 Co. 15:1-4; Ro. 4: 4,5; 5:1).

A cada creyente verdadero espiritualmente le es prometida la santificación posicional y definitiva con la posibilidad de desarrollo progresivo en vida (santificación progresiva) (Heb. 10:10, 14; Jn. 17:17; Ef. 5:26,27; 1Ts. 4:3,4; 1 Jn. 3:2).

Todos los que son nacidos del Espíritu por medio de la fe en Cristo, tienen la seguridad de la salvación y están eternamente seguros en Cristo (Ro. 5:1; Jn. 3:5,6; 1 Jn. 5:13; Jn. 10:28,29; 17:12; 2 Tim. 1:12).

El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Divinidad y es quien regenera, habita, bautiza y sella a todos los verdaderos creyentes en Cristo y llena a aquellos que se someten a Dios (Mt. 2:19; Jn. 1:13; 3:3-6; Tit. 3:5; 1 Co. 2:12; 6:19; Ro. 8:9; 1Co. 12:13; Ef. 4:30).

La Iglesia, que incluye a todos los verdaderos creyentes, es el cuerpo y novia de Cristo, formada por el bautismo del Espíritu Santo (Ef. 1: 22,23; 5:24,25,30; 1 Co. 12: 12,13,27).

Los cristianos están llamados a una vida de santidad, servicio y testimonio en el poder del Espíritu Santo. Dicho poder incluye la propagación del mensaje del evangelio a todo el mundo. Hay una recompensa prometida en los cielos por fidelidad en este servicio (1Pe. 1:15,16; Jn. 12:25,26; Hch. 1:8; 1Co. 3:12-15).

Las ordenanzas escriturales del Bautismo y la Santa Cena son para todos los verdaderos creyentes en Cristo (Mt. 28:19,20; Mr. 16: 15,16; Hch. 8:12, 36-38; 9:18; 10:47; 1 Co. 1:16; 11:23,26).

Los ángeles fueron originalmente creados santos, pero ahora existen como santos y caídos, incluyendo a Satanás (Col. 1:16; Neh. 9:6; Sal. 143: 2-5; Jud. 6; Mt. 25:41; Ap. 12:19; Ef. 6:11,12).

Dios ha revelado diferentes dispensaciones o administraciones con sus correspondientes reglas de vida, de las cuales, la presente dispensación es la era de la Gracia (Ef. 3: 2-6, 9-11; Col. 1:25-27; Ro. 6:14; Heb. 7:18,19).

El inminente retorno del Señor, el cual es la bienaventurada esperanza de la iglesia, se efectuará en el siguiente orden por: la Tribulación, el establecimiento del reino de Cristo en la tierra por mil años; el estado eterno de castigo para los no salvos y el estado eterno de bendición para los salvos (Tit. 2:13; 1 Ts. 1:10; 4:13-18; 5:4-10; Ap. 3:10; Mt. 24:21, 29,30; 25:31; Ap. 20:1-6, 11-15; Mt. 25:46).